En esta línea también desde la asociación se pretende cubrir las secuelas lingüísticas que provoca el proceso de la enfermedad.
En análisis de la realidad se observa que un proceso oncológico afecta al buen desarrollo del menor, sobre todo en las etapas del desarrollo del lenguaje. A través de la figura de un logopeda pretendemos cubrir esas carencias mediante tratamiento desde el mismo diagnóstico, evitando problemas o trastornos de la comunicación, el lenguaje, el habla, la voz y/o la deglución. Tra tando estos problemas desde una perspectiva multidisciplinar, abarcando el campo cognitivo, físico y fisiológico y así generar beneficios en su evolución y recuperación.