Diagnóstico y contacto inicial: El diagnóstico de la enfermedad es un proceso muy duro en el que los padres se encuentran con multitud de sentimientos (miedo, incertidumbre, rabia, ira) por lo que en un primer contacto lo primero que se presta es un apoyo emocional que junto con el apoyo médico, el psicológico, la familia empieza a mover sus propios recursos y capacidades para ir resolviendo las necesidades.                                                                  

Es la Trabajadora Social con sus visitas diarias a la Planta de Oncohematología del Hospital Materno Infantil la que detecta nuevos casos en la planta.  En esta etapa la Trabajadora Social mantiene entrevistas y escucha activa que junto con la observación va detectando necesidades urgentes que pueden estar teniendo la familia.

                                                                                  Plan de Actuación

Tratamiento y seguimiento hospitalario a las familias: en esta fase la Trabajadora Social hace un seguimiento de las familias en su proceso de adaptación tanto con las visitas hospitalarias como seguimiento telefónico aportando apoyo y asesoramiento a las familias. Además se  intenta fomentar la participación de los padres en el proceso de la enfermedad y el apoyo mutuo con otros padres. En esta etapa se cubre las necesidades de los padres buscando recursos.

Recursos como el Psicólogo atender las demandas específicas de necesidades emocionales que presentan las familias y  ofrece sus intervenciones  durante el proceso de la enfermedad y después de ella, siempre en coordinada con las psicólogas de los tres hospitales