Es una enfermedad terminal, acaba con muchas vidas, a pesar de que a día de hoy los avances científicos son considerables y se puede paliar los efectos de la enfermedad. Puede curarse el cáncer pero las secuelas que deja tanto él como la quimioterapia son (en ocasiones) irreversibles, y tanto el niño como su familia deben aprender a vivir con esas limitaciones que pueden ser: cognitivas, motrices o emocionales. De este detalle (las secuelas) nació la idea de crear un Centro Multidisciplinar de Pequeño Valiente.

¿Por qué un centro multidisciplinar?

Los niños y adolencentes que padecen cáncer se quedan con diferentes secuelas. En los centros educativos el profesorado no puede atender las necesidades de estos niños porque no hay fisioterapeuta, la logopeda es itinerante y el profesor tiene en el aula un ratio de treinta alumnos, por lo que dedicarle atención personalizada a un solo niño es complicado. A esto hay que añadirle el hándicap de que los padres no tienen recursos económicos para llevar a su hijo a especialistas que rehabiliten sus problemas de lenguaje; como puede ser una dislalia, que es un trastorno del lenguaje que se manifiesta con dificultades de articular las palabras.
De cognición: falta de atención, hiperactividad, pérdida de memoria, retraso mental o madurativo. O problemas motrices, tales como: espasticidad (aumento del tono muscular), disquinesia (movimientos anormales del tono muscular) o ataxia (mala coordinación de los movimientos voluntarios).
La finalidad de un Centro Multidisciplinar es dar respuesta a todas y cada una de estas carencias y para ello es preciso contar con  fisioterapeuta, neuropsicólogo, psicólogo, maestro,logopeda y terapias alternativas,  quedando cubierta todas las áreas donde debe ser intervenido los niños y adolescentes 

Además tenemos como objetivo que este centro cuente con residencia y comedor para que familias afectadas de otras islas puedan venir a Gran Canaria para el tratamiento de su hijo.