La gala más emotiva de Pequeño Valiente

El pasado 8 de noviembre, vivimos una noche memorable en el Gran Canaria Arena, que reunió a miles de personas, instituciones, empresas colaboradoras y artistas solidarios para apoyar nuestra misión de acompañar a los niños y niñas con cáncer y a sus familias.
Asistencia, recaudación y destino de fondos recaudados
Más de 3.000 entradas fueron vendidas, consiguiendo una recaudación que superó los 120.000 € gracias al generoso apoyo de empresas, donantes particulares y personas anónimas que quisieron aportar su granito de arena. Este resultado no sólo demuestra el compromiso social de Canarias, sino también que, unidos, podemos marcar la diferencia.
Los fondos recaudados se destinarán íntegramente a reforzar los programas de apoyo psicológico, educativo y social que ofrecemos a las familias que viven el proceso de enfermedad; y, asimismo, al impulso del proyecto más ambicioso de la Fundación hasta ahora: la construcción del “Complejo Andamana Pequeño Valiente”, un centro integral para menores con cáncer, enfermedades raras y sus familias.
Programa artístico y momentos destacados
La velada contó con la presencia de numerosas autoridades, representantes institucionales y personalidades del mundo empresarial y social. Además, durante la gala se hizo entrega de los tradicionales “Premios Valientes” al proyecto Musicoterapia de Fundación Mapfre, al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Las Palmas, a los restaurantes El Centro Guayadeque y El Llagar de Keira y a Diego Escobedo y su proyecto Escobeheart; nuestro pequeño reconocimiento a las personas que, con su compromiso activo, colaboran de forma destacada con nuestra labor de acompañamiento, bienestar y esperanza.
Queremos expresar un agradecimiento profundo a todos los que hicieron posible esta noche: al público asistente, a las empresas colaboradoras, a los artistas que ofrecieron su talento de forma desinteresada y a las instituciones que nos acompañan. Gracias a la solidaridad de todos ellos, damos un paso más hacia un futuro en el que ninguna familia se sienta sola ante el diagnóstico, en el que el tratamiento no sea sólo médico, sino también humano, cercano y esperanzador.









